• No hay respeto por las leyes, el presidente se guía por su certeza moral donde se toleran irregularidades, desvíos y corruptelas. Jaime Cárdenas, Víctor Toledo y Jiménez Espriú rechazaron ser parte de la farsa ¿sigue Arturo Herrera?

Mal asunto cuando piensas que la altura moral está sobre el Estado de Derecho, la Constitución y las leyes de un país, y que el autoconvencimiento de esa superioridad lo deben tomar como un acto de Fe tus colaboradores.

Antes de renunciar al Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado (Indep) -un nombre como sacado de Macondo (Cien Años de Soledad)- Jaime Cárdenas entró en pánico por la responsabilidad como funcionario federal al cumplir las órdenes de Andrés Manuel López Obrador violatorias de los procedimientos legales en las dependencias federales.

En el estados islámicos como Irán, los Ayatolas y el Corán están sobre el presidente y la Constitución, creada apenas en octubre de 1979. La gestación de la Cuarta Transformación va en el camino de esa fidelidad ciega al líder y a la ‘Constitución Moral’ su Corán, publicada el 26 de noviembre en el portal https://lopezobrador.org.mx/temas/constitucion-moral/ a unos días de tomar posesión de la presidencia de la república.

Al menos dos hombres históricos de izquierda y de probidad huyeron despavoridos de Andrés Manuel por presiones para imponer su certeza moral sobre las leyes y sus procesos, con el propósito de alcanzar sus metas presuntamente transformadoras.

Víctor Manuel Toledo Manzur dejó la Secretaría del Medio Ambiente el 31 de octubre ante las presiones de funcionarios alentados desde Palacio Nacional para avanzar los proyectos de la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya, sin cumplir las normas ambientales.

Toledo no quiso ser cómplice del desastre, como Jaime Cárdenas tampoco aceptó tolerar la corrupción, el robo y las irregularidades en las subastas del Indep, por alcanzar una delirante meta mesiánica donde se cruzan capítulos de rifas de un presunto Avión Presidencial, que no hayan que hacer con él, y el desvalijamiento de joyas incautadas.

Increíble que las Fuerzas Armadas integradas por la Secretaría de la Defensa del General Luis Crescencio Sandoval, la Secretaría de Marina del Almirante Rafael Ojeda Durán y la Guardia Nacional del General Luis Rodríguez Bucio acompañen esta locura, donde hasta el impresentable Javier Jiménez Espriú tiró la toalla de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes por la transferencia de las aduanas y administración de puertos a militares.

En esta polarización que está llevando a la partidización de las Fuerzas Armadas, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, denunció este miércoles que el Secretario de Seguridad Pública Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, le avisó que el Ejército se retira de la Mesa de Seguridad del Estado y que sesionará por su cuenta.

Esta reacción “autoritaria y vengativa”, como la calificó Corral, mete a las Fuerzas Armadas en la trinchera de Morena donde aparecen funcionales a los propósitos electorales, bajo la justificación presidencial de que las protestas por el agua fronteriza es un tema del partido Acción Nacional y de Gustavo Madero, quien busca la gubernatura de la entidad.

Lo cierto es que vemos a los militares de la Guardia Nacional bloqueando protestas civiles en Chihuahua bajo el pretexto de cuidar presas, pero ya hubo una persona muerta y a otra gravemente herida, mientras el crimen organizado se burla y los somete como en el culiacanazo donde fue capturado Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán, liberado a los minutos por órdenes del Comandante Supremo.

¿Es corrupción seducir al Ejército y a la Marina con proyectos y programas del ámbito totalmente civil y de gran presupuesto, donde la regulación hacendaria y la transparencia no son tema de información pública, como debería..?

La mañana de ayer Andrés Manuel se burló de Jaime Cárdenas, dijo que no quiso entrarle a limpiar el Indep, sin embargo el funcionario reveló que ya había informado al presidente y a sus funcionarios de primer nivel sobre las irregularidades y los robos, pero el Ejecutivo se desesperaba y parecía molesto por el rigor jurídico que requieren todos estos procesos.

En pocas palabras quería que se hicieran las cosas a su antojo y con las prisas pseudo transformadoras. Yo agrego que evidentemente los propósitos son electorales, a nueve meses de las elecciones.

Veremos esta semana quién tira la toalla. Me han insistido que el Secretario de Hacienda Arturo Herrera Gutiérrez está cansado, nervioso y desesperado, los síntomas que tuvo Carlos Urzúa Macías antes de huir de López Obrador. Esperemos esta semana.