Más de 100 estudiantes participan en jornada sobre el agua
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 5 de marzo de 2026.- Cada consulta realizada a modelos de inteligencia artificial (IA), como ChatGPT o Gemini, activa una infraestructura tecnológica que requiere electricidad y agua para enfriar miles de procesadores que generan calor durante el procesamiento de datos.
De acuerdo con el artículo Haciendo que la IA sea menos sedienta, una consulta de complejidad media puede asociarse con decenas de mililitros de agua utilizados indirectamente en los sistemas de enfriamiento de centros de datos.
En el caso de México, la estimación ronda los 23.9 mililitros por solicitud, lo que equivale, en términos prácticos, a que una botella de 500 mililitros alcanzaría para cerca de 21 consultas.
El consumo no proviene directamente de la interacción digital, sino del proceso físico necesario para mantener operando los servidores que procesan la información.
“Cada vez que un modelo opera, genera calor y obliga a enfriar. Cuando el enfriamiento es ineficiente, el centro de datos gasta más agua para mantener los equipos estables”, explicó Lucas Barrionuevo, especialista en tratamiento y purificación de agua.
Infraestructura hídrica detrás de la IA
Detrás de cada respuesta generada por un sistema de IA existe un circuito de enfriamiento de alta precisión en los centros de datos.
En estos sistemas, el agua absorbe el calor generado por los chips mediante intercambiadores de placas metálicas que transfieren energía sin que el agua caliente y fría se mezclen.
Para que el proceso funcione con eficiencia, se requiere un tratamiento del agua que incluye cuatro etapas principales:
Pretratamiento, para eliminar arena y sedimentos que podrían bloquear el flujo.
Purificación, que controla el pH y los minerales para evitar acumulación de sarro.
Desinfección, destinada a prevenir bacterias y biopelículas que afectan la infraestructura.
Regeneración, que permite recuperar parte del agua perdida por evaporación.
Especialistas advierten que, sin tratamiento adecuado, el consumo de agua en estos sistemas puede duplicarse por evaporación excesiva, lo que incrementa costos operativos y presión sobre los recursos hídricos.
Impacto del crecimiento de la IA
El proceso inicia cuando un usuario realiza una consulta. La información viaja a servidores distribuidos en centros de datos, donde miles de procesadores trabajan de forma simultánea para generar una respuesta en segundos.
Durante ese proceso, el calor generado por los chips debe disiparse continuamente, por lo que los sistemas de enfriamiento operan de manera permanente para evitar el sobrecalentamiento de los equipos.
Especialistas en infraestructura digital señalan que el crecimiento acelerado del uso de inteligencia artificial incrementa también la demanda energética y el consumo de agua asociados a estas operaciones.
“Conforme crece la demanda de IA, también aumenta la demanda hídrica asociada a su operación”, indicó Lucas Barrionuevo.
Analistas del sector señalan que el reto consiste en optimizar los sistemas de enfriamiento y recirculación, con el objetivo de reducir el consumo de agua sin afectar el funcionamiento de la infraestructura digital.
“La gestión responsable empieza en la infraestructura, pero también en las decisiones cotidianas de cada persona”, señaló.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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