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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 2 de junio de 2026.- La inteligencia artificial ha revolucionado la forma en que se producen imágenes, videos, audios y contenidos digitales. Sin embargo, también ha abierto la puerta a nuevas modalidades de violencia, fraude y suplantación de identidad que han puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades mexicanas.
En medio del debate legislativo que se desarrolla en diversos estados del país, incluidos proyectos de reforma para castigar delitos cometidos mediante inteligencia artificial, varios casos ocurridos en México muestran que la discusión ya no pertenece al terreno de la ciencia ficción.

Zacatecas: más de 400 estudiantes víctimas de pornografía falsa
El caso más grave documentado en México se registró en noviembre de 2025 en la Escuela Secundaria Técnica Número 1 de Zacatecas.
Padres de familia denunciaron que estudiantes utilizaron herramientas de inteligencia artificial para manipular fotografías de compañeras y compañeros, creando imágenes sexualizadas y desnudos falsos.
Las investigaciones iniciales señalaron que las víctimas podrían superar las 400 personas.
El material fue organizado en archivos digitales que circularon entre alumnos y que incluso clasificaban a las víctimas por grupos escolares.
La Fiscalía General de Justicia del Estado inició investigaciones por posibles delitos relacionados con la intimidad sexual y violencia digital.
El caso provocó protestas de padres de familia, exigencias de sanciones ejemplares y una discusión nacional sobre la necesidad de actualizar los marcos jurídicos frente a los llamados “deepfakes” sexuales.
Para especialistas en derechos digitales, este expediente representa uno de los ejemplos más claros de cómo una imagen ordinaria puede convertirse, mediante inteligencia artificial, en material sexual falso capaz de causar daños reales a la reputación, salud emocional y entorno social de las víctimas.
El caso IPN: miles de imágenes sexuales falsas
Otro de los expedientes más citados por activistas y especialistas es el relacionado con un exestudiante del Instituto Politécnico Nacional.
Organizaciones que acompañaron a las víctimas denunciaron que el joven utilizó herramientas digitales para producir miles de imágenes y videos sexuales falsos utilizando fotografías obtenidas de redes sociales.
El caso generó preocupación porque puso en evidencia las limitaciones de la legislación vigente para atender contenidos sintéticos creados mediante inteligencia artificial.
Diversos colectivos señalaron que las víctimas enfrentaron obstáculos para obtener justicia debido a que muchas normas fueron diseñadas antes de la aparición masiva de tecnologías generativas.
El expediente se convirtió en referencia obligada para quienes impulsan reformas relacionadas con violencia digital y protección de la identidad.
Clonación de voz: una nueva modalidad de fraude
Durante 2025 la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana emitió alertas nacionales por el crecimiento de fraudes realizados mediante clonación de voz.
La mecánica consiste en obtener fragmentos de audio de una persona a través de videos, redes sociales o mensajes públicos para posteriormente utilizar inteligencia artificial que reproduzca con precisión su voz.
Los delincuentes realizan llamadas simulando secuestros, accidentes, emergencias médicas o solicitudes urgentes de dinero.

Diversas unidades cibernéticas estatales reportaron intentos de fraude donde familiares aseguraban haber escuchado perfectamente la voz de hijos, padres o hermanos solicitando ayuda económica.
Aunque los delitos de fraude y extorsión ya existen en la legislación mexicana, especialistas advierten que la inteligencia artificial multiplica la capacidad de engaño de estas conductas.
Deepfakes y suplantación de identidad
Autoridades, académicos y organizaciones civiles también han alertado sobre el uso de inteligencia artificial para fabricar videos y audios falsos que atribuyen declaraciones inexistentes a personas reales.
Los riesgos alcanzan a servidores públicos, periodistas, empresarios, activistas y ciudadanos comunes.
La preocupación radica en que la tecnología permite crear contenidos con un nivel de realismo que dificulta distinguir entre lo auténtico y lo manipulado.
Juristas especializados sostienen que la afectación a la reputación, la honra y la identidad puede producir consecuencias sociales, laborales y familiares incluso cuando el contenido es completamente falso.
El debate jurídico
Especialistas coinciden en que la discusión no gira en torno a prohibir la inteligencia artificial.
La mayoría de las conductas sancionadas ya existen en los códigos penales: fraude, extorsión, suplantación de identidad, violencia digital, difusión de contenido íntimo y afectaciones a la intimidad sexual.

La diferencia es que ahora estas conductas pueden ejecutarse mediante herramientas capaces de fabricar imágenes, voces o videos inexistentes con un nivel de realismo sin precedentes.
Por ello, diversos congresos estatales han comenzado a analizar reformas para incorporar conceptos como inteligencia artificial, contenidos sintéticos, clonación digital y deepfakes dentro de sus marcos jurídicos.
El desafío consiste en proteger a las víctimas sin vulnerar derechos fundamentales como la libertad de expresión, la crítica política, la sátira o el ejercicio periodístico.
Los casos registrados en Zacatecas, el Instituto Politécnico Nacional y los esquemas de fraude mediante clonación de voz muestran que la tecnología ya está siendo utilizada para generar daños reales y que el debate legislativo se ha convertido en una necesidad inmediata para las instituciones de justicia.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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