Ramírez Marín pide diálogo sobre ascenso y descenso del fútbol mexicano
MORELIA, Mich., 7 de agosto de 2026.- Eran alrededor de las once de la mañana cuando me enteré.
En una de las mesas del restaurante del Hotel Beroa, Francisco Alejandro García, auditor de Quadratín, confirmó la noticia.
Don Carlos Garfias Merlos, el artesano de la paz, había partido.
A mi memoria acudió un caudal de recuerdos.
Aunque soy católico de formación, hace muchos años me alejé de la práctica religiosa. Sin embargo, cada vez que veía o escuchaba a don Carlos, algo se renovaba: cierta convicción, cierta fe en la institución.
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