Hijas del Bosque: el reino fungi desde la mirada de Otilia Portillo
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 26 de abril de 2026.- Los lácteos forman parte de la alimentación cotidiana. Quesos frescos como la panela y el requesón, así como la crema, que acompaña distintos platillos, y la leche, utilizada en bebidas y preparaciones caseras, están presentes de manera habitual en la mesa. Sin embargo, con el paso del tiempo, en algunas personas estos alimentos comienzan a generar molestias digestivas como inflamación, gases o diarrea, aun cuando antes se consumían sin problema. Este cambio suele generar dudas y, en muchos casos, lleva a eliminar los lácteos sin comprender del todo qué está ocurriendo en el organismo. Según un comunicado de prensa de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), para comprender por qué aparecen estas molestias, primero hay que hablar de la lactosa y de cómo la digiere el organismo.
La lactosa es el azúcar natural que se encuentra en los lácteos y, para poder digerirla, el cuerpo utiliza una enzima llamada lactasa. Durante la infancia, esta se produce en mayor cantidad, pero con el paso de los años, en muchas personas su producción disminuye de forma natural.
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