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Llegada de Bailleres a Policía de Acapulco ayudó a bajar delitos: experto
Sensibilidad y (con)tacto en la era digital
Un salto —esperanzado— al vacío, un clavado en aguas oscuras; así es la poesía de Alberto Villarreal, un joven talento que persigue con este, su tercer poemario, una respuesta a todas sus preguntas.
Poemas para unir lo verde y lo árido, la distancia con el anhelo, lo dicho y lo pensado cuando un amor termina; formas, como el haiku, para atrapar esencias; epitafios en los que la ironía no enmascara el dolor, pero le pone punto final.
Con Aquí no hay sed(Planeta), Alberto Villarreal realiza una apuesta por la literatura y sus posibilidades de juego, de búsqueda; se trata de una escritura valiente que esta vez arriesga más, que no rehúye la vista ante la nostalgia de la tierra y el origen familiar, la angustia existencial de la juventud frente al amor y sus veleidades, el futuro y sus incertidumbres, el conocimiento de uno mismo y sus revelaciones.
Ejercicios mentales, prestidigitaciones para detener o fijar momentos en el tiempo; escenas o visiones de la vida solitaria de un viajero imparable, reflexiones sobre la existencia corpórea o la irrupción de la naturaleza en la ciudad —o al revés: las grietas que revelan el paisaje debajo de lo urbano—, son algunos de los temas de esta colección.
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