MATEHUALA, SLP., 10 de mayo de 2019.- La vida de Érika Asunción Ávila Álvarez, desde hace un año ha sido diferente, y es que servir a la Benemérita Cruz Roja, delegación Matehuala, le cambió la vida.

“Tengo un año de pertenecer a la Cruz Roja, como voluntaria, es un orgullo pertenecer a la institución, si algo te gusta no es difícil, soy mamá y aparte soy enfermera, pero para sentirme más satisfecha acudo como paramédico a la Cruz Roja, donde brindo ayuda a quienes lo necesitan” dijo.

Cuando le cuenta a su hijo que va a trabajar a la Cruz Roja, él se pone feliz y dice: “Mamá, qué bueno que ayudes a la gente, cuando sea grande a mí también me gustaría ser como tú”.

Érika, para su hijo, es una heroína, porque a diario salva muchas vidas en el servicio que presta en la corporación, durante casi 8 horas.

“En este trabajo encuentras de todo, en algunas ocasiones es difícil, pero en otras muy satisfactorio, al ver cómo las personas agradecen el apoyo que les brindaste”, expresó.