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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 16 de octubre 2026.- A las cuatro de la mañana, Fidencio comienza su jornada en bicicleta rumbo a Santa María del Río. Recoge una canasta de pan artesanal y viaja a la capital potosina, donde camina cerca de 20 kilómetros diarios para venderlo de puerta en puerta. Detrás de esa rutina hay una historia marcada por siete años en prisión por un delito que no cometió.
José Mario de la Garza, presidente de la asociación civil Perteneces, compartió el caso en el marco del Día Mundial del Pan y recordó que la organización logró la libertad de Fidencio, aunque no pudo devolverle los años ni las oportunidades que perdió durante su encarcelamiento.
Cada semana, Fidencio lleva pan a las oficinas de la asociación. Su visita más reciente ocurrió este jueves, cuando De la Garza destacó el esfuerzo con el que ha buscado reconstruir su vida.
La historia también plantea una pregunta sobre las consecuencias de la prisión injusta: ¿quién devuelve a una persona los años que pasó encarcelada sin haber cometido el delito que se le atribuyó?
“Porque abrir la puerta de una prisión no basta para reparar una vida”, expresó De la Garza al llamar la atención sobre quienes aún permanecen encarcelados injustamente.
En el Día Mundial del Pan, la historia de Fidencio trasciende la venta de un producto artesanal: habla de dignidad, trabajo y libertad, pero también de las deudas que persisten cuando una persona recupera su libertad sin que el tiempo perdido pueda restituirse.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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