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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 24 de octubre de 2026.- La inteligencia artificial (IA) comienza a cambiar la forma de trabajar: automatiza tareas, procesa información en segundos y permite realizar actividades que antes requerían más tiempo. Pero, junto con las mejoras de productividad, también crece una pregunta entre los trabajadores: ¿cómo cambiará su empleo en los próximos años?
Los agentes de IA ya no se limitan a responder preguntas. También pueden ejecutar tareas y participar en procesos laborales, lo que obliga a las empresas a replantear funciones, responsabilidades y habilidades.
El Work Trend Index 2026 de Microsoft, citado en un análisis sobre el futuro del trabajo, reportó que 66 por ciento de los trabajadores encuestados que utilizan IA afirmó que estas herramientas le permiten dedicar más tiempo a actividades de alto valor. Además, 58 por ciento señaló que ahora produce trabajos que no habría podido realizar un año antes.
Sin embargo, la incorporación de estas tecnologías no elimina la incertidumbre. El mismo estudio indicó que solo 26 por ciento de los usuarios consideraba que sus líderes mantenían una postura clara y consistente sobre el uso de la IA.
En América Latina, la adopción también avanza. La Encuesta Regional de Esperanzas y Miedos de la Fuerza Laboral 2025, de PwC, reportó que 85 por ciento de los trabajadores encuestados en la región había utilizado IA en su trabajo durante el año anterior. De ellos, 82 por ciento percibió mejoras en productividad y 72 por ciento, en la calidad de sus tareas.
Aun así, los beneficios conviven con las dudas sobre el futuro profesional. Según el mismo estudio, 68 por ciento esperaba que los avances tecnológicos transformaran significativamente su trabajo durante los siguientes tres años.
El desafío para las empresas será evitar que la adopción tecnológica se limite a exigir una mayor producción en menos tiempo. También tendrán que explicar qué tareas cambiarán, qué responsabilidades conservarán los empleados y qué capacitación recibirán para adaptarse.
La transición no será igual para todas las ocupaciones. Mientras algunas actividades podrán automatizarse, otras requerirán supervisión, conocimiento especializado y decisiones que consideren las necesidades de clientes, usuarios y equipos de trabajo.
La inteligencia artificial ya forma parte de la transformación laboral. La pregunta es si las organizaciones prepararán a sus trabajadores para aprovecharla o si dejarán que la incertidumbre avance al mismo ritmo que la tecnología.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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