SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 13 de octubre de 2019.- Cuando Alfredo Sánchez López llegó a la ciudad de Chicago, Illinois, en Estados Unidos, era apenas un adolescente. Se fue en búsqueda de las oportunidades que escaseaban desde que él tenía 17 años en su tierra natal: la comunidad Ojo de Agua, en el municipio de San Nicolás Tolentino, San Luis Potosí.

No tuvo una guía concreta, solo los pasos de otra gente que como él, cruzó la frontera para buscar una mejor vida. Corría el año de 1988 cuando llegó a EU y comenzó a trabajar en lo que pudo; hoy es dueño de más de 16 panaderías y paleterías ubicadas en Chicago, Illinois; Austin, capital del estado de Texas y en Milwaukee, la ciudad más grande en el estado de Wisconsin.

Creador de las panaderías Azteca Bakery, se siente orgulloso de llevar el sabor y tradición mexicana hasta las mesas de las familias, particularmente de las hispanas que radican en esas ciudades.

Roscas de Reyes, pasteles conmemorativos del Día de la Virgen de Guadalupe, pan tradicional para la temporada navideña y pan de muertos, son sus especialidades, pero también es conocido por impregnar el sabor de México en las tradicionales conchas, polvorones, bisquets, muffins, panqué de elote, mantecadas, donas, empanadas, cuernitos, orejas, bigotes y moños, entre otras muchas delicias que hacen felices a los amantes del pan suave, dulce y aromático.

LA MICHOACANA

En el giro de las paletas y helados, adquirió una franquicia derivada de la empresa La Michoacana, muy famosa en México, pero él quiso darle su propio nombre y nombró al negocio Las Mangonadas.

Abrió varias sucursales de las Panaderías Azteca Bakery y otras de Las Mangonadas. El éxito le ha permitido incluso vender algunas franquicias. También abrió una distribuidora de materia prima para panaderías y reposterías que proveen a sus propios negocios y hasta a sus competidores.

Sin embargo, tiene presente que tanto éxito no llegó por arte de magia ni fue gratis. Al abrir su primera panadería, tuvieron que pasar tres años para generar ganancias; prácticamente esos años estuvo trabajando e invirtiendo en un negocio que no le retribuía nada. Además de sacar a flote esa panadería tenía que trabajar como chofer de un camión para solventar los gastos familiares.

Cuenta que se levantaba a las 5 de la mañana para abrir su panadería y estaba dos horas ahí. Se iba a trabajar de 7 am a 4 pm y regresaba directo al negocio que atendía hasta las 11 de la noche. Cerca de 16 horas diarias. Así pasaron esos tres años, hasta que se vio reflejado tanto esfuerzo en los ingresos de su negocio.

Con el tiempo fue tanto lo que dio la panadería, que Alfredo tuvo que dejar su otro trabajo para atender por completo su propia empresa que con el tiempo se expandió.

EL SECRETO: TRABAJAR

Para detonar el alcance de su panadería, el señor Alfredo Sánchez aprendió técnicas de venta y estrategias de trato al cliente. Además fue indispensable estar alejado de vicios y otras distracciones.

«El secreto no es otro que el trabajo. Estar bien enfocado en el sueño que uno tiene. Un negocio no tiene éxito nada más con estar ahí parado, además de atenderlo es pensar mucho qué está fallando y solucionarlo, hasta darle al clavo, además de estar alejado de vicios porque cuando uno inicia no puede distraerse con eso», expresó.

A los cuatro años de radicar en Estados Unidos, se casó, tuvo cuatro hijos y luego de 14 años se divorció. Después rehízo su vida con otra persona y nuevamente es padre.

ALTRUISTA

Hoy después de haber logrado tanto, no se olvida de sus raíces. En su natal San Nicolás Tolentino apoya a escuelas con obras para que los niños tengan mejores condiciones para sus estudios.
También regresa continuamente a San Luis Potosí para vacacionar. Le gusta la Huasteca potosina y que sus hijos conozcan la tierra de su padre.