RIOVERDE, SLP., 30 de noviembre de 2019.- Historiadores como Eugenio Verástegui documentaron que gradualmente la población indígena en lo que ahora es Rioverde, pasó de 15 mil habitantes en la naciente cultura del Valle del Río Verde, a solamente mil 200 para el año 1800.

Hoy, de acuerdo al Consejo Estatal de Población, los indígenas en Rioverde son en su mayoría producto de la migración.

Para hablar de los indígenas se debe establecer dos periodos fundamentales, el prehispánico y los años posteriores a la Conquista de México, siendo el primero, un salto a una historia poco conocida y quizá menos valorada de los antiguos pobladores.

El Valle del Río Verde abarcaba los actuales municipios de Rioverde, Ciudad Fernández, San Ciro de Acosta, Lagunillas, Rayón, Cárdenas, Santa Catarina y Alaquines y entre los años 500 al 1100 se desarrolló una cultura con características que corresponden a las de Mesoamérica bautizada como del Valle del Río Verde, que en su época de mayor auge su población alcanzó la cantidad descrita de habitantes.

La cultura contaba con un sistema de irrigación de las aguas de la Media Luna, la agricultura era de temporal, localizando de toda esta época vestigios como cués, cerámica, estatuillas, jarro silbador, así como pipas para fumar.

Precisamente la Media Luna fue un cenote en donde los pobladores ofrendaban idolillos y cacharros que se utilizaban para ofrenda, poco cocidos, por lo que se desintegraban, pero los que se extrajeron de los cúes eran más consistentes.

Los historiadores han determinado que una de las ocupaciones más importantes la constituyó el comercio de cerámica, obsidiana y cinabrio, este último lo comerciaban en regiones dominadas por huastecos y teotihuacanos. Las unidades habitacionales tenían por lo común de 35 a 60 metros cuadrados de superficie y una altura de 1.5 metros, con escalones; eran construidas con mampostería y bahareque, zacate amasado con tierra.

Los centros ceremoniales y administrativos lograron tener una mayor altura, hasta 10 metros; éstos eran, en su mayoría, rectangulares o cuadrados. Adoraban al sol, la luna, el agua y otros elementos naturales.

JUEGOS DE PELOTA

Además, los juegos de pelota aparecen en los sitios que comprenden de 30 o más montículos, con dimensiones de 30 a 50 metros. La longitud de la cancha era de cinco metros y su anchura era de 9.5 metros, además de contar con un metro de altura de las estructuras laterales.

Hay descripciones físicas de los pobladores, pero también datos reveladores. En 1933, cuando el ciclón Viula azotó la región, quedó al descubierto un esqueleto de hasta dos metros de altura, describe en sus libros Eugenio Verástegui.

Los historiadores han coincidido que el descubridor del valle fue el indígena llamado Conin, bautizado con el nombre de Hernando de Tapia, quien fue comisionado y recorrió territorios de los hoy estados de Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí.

Los pueblos-misiones del Valle del Río Verde iniciaron desde 1544 con la llegada del franciscano fray Juan de San Miguel, quien recorrió un amplio territorio, mientras que la misión en Rioverde fue erigida en 1617.

En ese año fray Juan Bautista de Mollinedo –fundador de la misión-, censó la población, determinando que había 100 indios divididos en dos grupos y separados a una distancia de tres leguas: coyotes y mascorros.

En 1619 se realizó un censo de la misión, entre mascorros, coyotes, otomíes y guachichiles dio un total de 454 indígenas, sin contar a los españoles y en 1695 Fray Pedro Sarmiento notificó que los pames habían llegado al valle del Rioverde debido a las epidemias.

CABECERA DE PARTIDO

Un siglo después, en 1786, Rioverde se convirtió en cabecera de partido y desde 1621 era custodia que abarcaba varias misiones. Los religiosos de Santa Catarina del Rioverde fungían como autoridades centrales; sus atribuciones se extendían a la organización y a la economía, basados en un sistema comunal de tierras y ganado.

Sin embargo, el carácter jurídico para los asentamientos indígenas eran las Repúblicas de Indios, las cuales se constituían como un cabildo indígena, conformado por el cacique o alcalde, tesorero, juez y regidor.

Estas autoridades supervisaban el trabajo de almacenamiento de productos y la venta de excedentes, la compra de herramientas y otros utensilios necesarios para la comunidad. Nada de esto podía marchar sin la intervención de los frailes, aunque los encargados de llevarlo a cabo eran los gobernadores de la república de indios y los alcaldes.