SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 1 de diciembre de 2019.- Es el ejemplo perfecto del estilo churrigueresco en San Luis Potosí. El Templo de Nuestra Señora del Carmen -en el corazón del Centro Histórico- fue construido gracias al español Nicolás Fernando de la Torre y su esposa Gertrudis Maldonado, dueño de las haciendas del Pozo y Peotillos.

Al morir en el año de 1732, De la Torre estipuló en su testamento su deseo para que en la ciudad fuera construido el Convento de los Carmelitas descalzos y el Colegio de Niñas Educandas de San Nicolás instituciones a las que, aún sin fundar, dejó todas sus posesiones. Sin embargo, levantar el proyecto llevó algunos años.

Fue en 1735 cuando los carmelitas Fray Nicolás de Jesús María y Fray José de la Asunción, llegaron a San Luis para preparar la fundación. Tres años después, cuando se obtuvo la licencia para el hospicio, llegaron los seis primeros religiosos del templo y celebraron la misa fundacional, el 26 de julio.

Los terrenos para la construcción del templo los donó Bartolomé López de Meza en 1740 y la primera piedra fue colocada el 23 de febrero de 1749 por Fray Antonio Rizo, quien era provincial de los franciscanos. La obra quedó a cargo del maestro José Lorenzo, quien era un indígena analfabeto del barrio de San Sebastián, obedeciendo la propuesta del historiador de arte novohispano, Alfonso Martínez Rosales.

Y 32 años después de lo estipulado por De la Torre, la obra quedó inaugurada gracias a la solemne bendición de la iglesia. Sin embargo, aún había algunos detalles por terminar que, con el correr de los años, se llevaron a cabo por diversas personalidades.

AHÍ ESTÁN LOS FUNDADORES

Fray Joaquín de la Concepción, quien gobernó como prior del templo de 1765 a 1768, hizo y concluyó la torre barroca y la adornó con excelentes campañas. También puso y pagó los lienzos que el padre Andrés de la Trinidad mandó pintar.

En tiempo de Fray Juan de Jesús María (1777-1780), se hizo y doró el retablo de la Santísima Virgen del Carmen, pusieron vidrios al nicho y mandaron labrar los dos retablos laterales del crucero, el del San José en el Evangelio y el de Santa Teresa en la epístola.

Mientras que Fray Juan de la Ascensión (1780-1782), realizó los dos grandes cuadros laterales que adornan el presbítero, en el lado de la epístola que representaba al profeta San Elías -en la actualidad hay un cuadro de la virgen- y el del Evangelio, con el triunfo de la Santísima Virgen.

Para el 29 de diciembre de 1784, Fray José de Santo Domingo ordenó el traslado de los restos de los fundadores al lugar que en la actualidad ocupan.

Y FUE RESTAURADO

En 1898, bajo la orden del obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón, se llevó a cabo la compostura y decoración del templo del Carmen, el cual ya se encontraba en estado de deterioro. Por lo que durante un plazo estuvo clausurado para llevar a cabo los trabajos de restauración, en el que se pintaron las bóvedas y los muros para adaptarse al estilo bizantino, así como la ornamentación de las pechinas en las que se colocaron medallones en alto relieve de santo de la orden carmelitana.

Su fachada es de estilo ultrabarroco perfecto, integrado por tres cuerpos horizontales superpuestos. El primero integrado por cuatro columnas salomónicas tristóstilas caladas, y el segundo y tercero está divido por pilastras estípites de manera vertical.

También destaca el Altar mayor. Aunque el original, dorado y bruñido, fue destruido por completo entre 1824 y 1825, se dio lugar al actual hecho de cantera y mármol; obra del arquitecto Eduardo Tresguerras, quien se inspiró en el estilo neoclásico.

Al interior también se puede encontrar el Camarín o Casa Sacratísima de la Familia de los Cinco Señores, la cual recibe esta denominación por su altar principal en el que se encuentra el Niño Jesús, la Virgen María y San José, Santa Ana y San Joaquín.

Está recubierto por una gigantesca concha que corona el retablo, desarrollándose en tres planos que cuenta en su parte central un nicho con la Virgen del Carmen. Este retablo es una réplica fiel del original, debido a que fue destruido junto con las demás obras que adornaban su interior, en un incendio ocurrido el 25 de marzo de 1957. El actual fue inaugurado dos años después.

INDEPENDENCIA, REFORMA, GUERRA CRISTERA

Durante los hechos históricos que ocurrieron en el país, el Templo del Carmen sufrió varias vicisitudes. En 1810, en pleno estallido de la lucha de Independencia, los insurgentes potosinos se apoderaron del Convento del Carmen para liberar a los prisioneros que apoyaban el movimiento del cura Hidalgo.

En la época de la Reforma los religiosos tuvieron que abandonar los conventos e iglesias, por lo que el templo estuvo durante mucho tiempo sin carmelitas, quedando bajo el cargo de la Mitra de San Luis; hasta que en el año de 1923, estuvo de nueva cuenta bajo posesión de la Orden del Carmen, que son quienes la atienden hasta el día de hoy.

Mientras que en 1926, durante la Guerra Cristera, fue extraída del templo la imagen de la Virgen del Carmen y depositada en las oficinas de la Inspección General de Policía, en la planta superior del Palacio Municipal.

LOS SIETE PRÍNCIPES

La fachada de los Siete Príncipes es única en su género, la cual recibe su nombre por las esculturas policromadas de los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael, Jehudiel, Azrael, Uriel y Baraquiel. Se encuentra en la entrada del camarín y ha sido calificado por el crítico Francisco de la Maza, como la obra más exuberante y ultrabarroca.