SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 13 de octubre de 2019.- Vladimir Petrov es un joven pianista de 22 años de edad convertido en un virtuoso concertista que deleita con su música al público en todo el mundo.
Su gusto por la música clásica no fue sencillo debido al proceso de estudio del instrumento de cuerdas -su padre es violinista y su madre chelista-, por lo que, durante su infancia, escuchar los ensayos de sus padres, se tradujo en una experiencia negativa.

Explica que en un inicio no eligió ser músico, pero en Rusia (de donde es originario), existe la tradición de que los hijos deben tener una formación musical, aunque luego no se dediquen a este arte.

A los 6 años de edad inició con clases de piano impartidas por una maestra rusa y adquirió el gusto por tocar; algo que considera fundamental, para que el encuentro con la música sea placentero.

También descubrió cierta agilidad, se le facilitaba tocar, por lo que unos meses después tuvo una presentación, experiencia que le provocó una “grande emoción” al presentarse frente a un público a tan corta edad y ser ovacionado. Ahí fue donde todo comenzó para Vladimir.

Aunque fue hasta sus 12 años cuando tuvo completo entendimiento y fue consciente de su gusto por la música; comprendió que se trataba de un mundo por descubrir.

Uno de sus escenarios favoritos para presentarse en San Luis Potosí es el Teatro de la Paz, recinto donde comenzó su carrera de pianista, además que le gusta volver a tocar con las personas que conoce desde la fundación de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí y a quienes considera parte de su familia.

Señaló que lo más importante para adquirir el gusto por la música clásica es la inspiración.

Petrov considera fundamental que jóvenes músicos tengan las mismas oportunidades que él cuando era niño, tocar en un escenario y presentarse ante el público, por lo que el pasado 20 y 22 de septiembre se presentó con la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el Teatro de la Paz, en beneficio de la causa y el otorgamiento de becas.

Ahora que está por cumplir 23 años, Vladimir desea continuar su carrera como pianista y llegar más allá, pues considera que le queda mucho por descubrir.