CIUDAD VALLES, SLP., 7 de septiembre de 2019.- La adquisición del territorio donde se ubica el emblemático Jardín Escultórico Surrealista de Edward James en el municipio de Xilitla, estaría rodeado de maquinaciones extrañas y manipulaciones hacia el seno de la familia Gastelum, que construirían una historia de ambiciones y avaricia, revelada en el libro Mi vida surrealista con Edward James, de la ahijada del famoso europeo, Leonora Gastelum Llamazares.

La también hija mayor de Plutarco Gastelum Esquer, quien fuera amigo inseparable y apoyo constante del creador del ahora sitio turístico, ventiló algunos avances de su trabajo literario durante la presentación efectuada la noche de este jueves en el museo Tamuantzán.

Dentro de ello mostró su extrañeza al preguntarse, “¿cómo fue que un lugar privado, que era de cuatro hermanos, pasó a ser propiedad de una fundación? ¿En qué momento sucedió eso?”.

En el mismo tenor manifestó su sorpresa al recordar que un sitio que diseñó su creador para la paz y la tranquilidad, ahora esté saturado de gente cada temporada vacacional.

Luego, incitando a conocer el desenlace de la trama, dijo que en su obra cuenta muchas vivencias no conocidas acerca de Edward James, pero sobre todo, platica “su verdad”, y una de ellas tiene que ver con la forma en la que los actuales propietarios adquirieron algo que era de su familia, ella incluida.

Considerando que el libro fue presentado ya en Xilitla, donde reside la autora y sus hermanos envueltos en la polémica, se le preguntó si conocía la opinión de ellos acerca de las delicadas revelaciones, a lo que tajantemente respondió que “no, y ni me interesa saberla”. Leonora Gastelum sostuvo que sobre el Jardín Surrealista de James se cuentan muchas cosas, pero bastantes de ellas son una mentira.

Según la versión oficial del sitio, que diariamente concentra gran cantidad de turistas de todas partes del estado, el país y del mundo, abrió al público en 1991, siete años después del fallecimiento de James en 1984; en 2006 fue declarado monumento artístico por el Gobierno del Estado y en 2012 por el Gobierno Federal. Desde el 28 de mayo de 2007 lo adquirió la fundación Pedro y Elena Hernández.