SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 12 de enero de 2020.- En el Museo Francisco Cossío -también conocido como la Casa de Cultura-, se puede encontrar la exposición Trazos. 200 años de indumentaria de la colección Francisco Cossío (1750-1950), la cual reúne cerca de 80 piezas que datan de la segunda mitad del siglo XVIII a la primera mitad del siglo XX.

El objetivo es dar a conocer el variado acervo con el que cuenta la institución, con prendas, piezas y obras pictóricas donadas, y en las que se refleja la forma de vida de la sociedad de ese entonces. Además, invita a la reflexión de la relación del arte y la vestimenta con el paso del tiempo.

Explica que en la forma de vestir se denota las ideas morales que tiene la sociedad, es decir “las prendas hablan de los hábitos y las costumbres”.

MORALIDAD

En el primer bloque de la muestra, se puede observar a personajes que reflejan la moralidad existente del siglo XIX en sus prendas. Las niñas y jóvenes que se observa en las pinturas llevan peinados alambicados, ya que el pelo suelto no era propio de “niñas bien portadas”. Mientras que el uso de chales, mantillas y pañoletas muestran los valores religiosos que practicaban las mujeres de la época.

Por otra parte, el uso de color negro representaba la honradez y el decoro por parte de las señoras, y aunque las prendas eran monocromas, resultaban un reflejo del valor monetario que poseían las mujeres, ya que las telas eran de seda, satines franceses o popelinas inglesas.

Lo mismo aplicaba para los hombres, quienes denotaban el estoicismo de las clases dirigentes, y ponderaban al mismo tiempo los valores burgueses, tales como “el proteccionismo familiar, la frugalidad en la vida cotidiana, la religiosidad y el decoro”.

LO SAGRADO

En Trazos también se muestra la relación entre La vestimenta y lo sagrado. En esta sección se explica cómo las divinidades y los santos del cristianismo se han distinguido por el color de su vestido, sus accesorios y los elementos que portan.

Tanto el rojo como el azul de ultramar han sido de los más caros de la historia del arte y reservados solo para los personajes importantes en los óleos. El primero era extraído en un inicio de la púrpura y después de la grana cochinilla, para ser utilizado en el vestido el Padre Eterno y Jesucristo; mientras que el segundo era obtenido de la piedra lapislázuli molida, para el manto de la Virgen María.

MODERNIDAD

En la sección De leotinas y relojes se aprecia la modernidad del siglo XX a través del uso de relojes, principalmente en el retrato de Emilio A. Alfredo (1915), complementado con el blanco y almidonado cuello y un corbatín satinado, para conformar en su conjunto “el sabor de la vida” de los jóvenes burgueses.

Aunque en la misma área se contrapone la moderación burguesa de la primera mitad del siglo XIX, caracterizada por el bicromatismo en blanco y negro de los trajes de los retratados; corte de cabello y las patillas al estilo de Abraham Lincoln, quien reflejaba el ideal del caballero burgués en los Estados Unidos, que a su vez era el prototipo del progreso.

MODA MASCULINA

De la chupa al jacket muestra al espectador la evolución de la moda masculina. La chupa consistía en una prenda ajustada de manga larga, normalmente abotonada y con faldones, de la que asomaba la camisa; fue un modelo extendido por toda Europa, desde el siglo de la Ilustración (XVIII), después evolucionó al saco, el cual puede mostrar el ánimo, así como el estatus de sus poseedores.

Asimismo, el uso de artículos militares como las espadas y los sables, eran utilizados para reflejar la profesión de los varones y su posición social. Esto se puede observar en los retratos del coronel José Andrés Motilla y Romero, así como del general Luis Gonzaga Osollo.

JOYERÍA

De igual forma, se puede observar las joyas que han servido para ponderar el estatus del poseedor, convertidas en parte importante del vestir.

Como se muestra en el bloque De joyas y estatus, en donde se puede admirar casullas de exquisitos damascos y sedas traídas de Oriente; perfumeros y alhajeros de Emilie Gallé, artista francés considerado como uno de mayores representantes del movimiento Art Nouveau; abanicos europeos historiados con diversas escenas; sombrillas y quitasoles de finales de siglo XIX, con detalles en el mango.

Mientras que, en el retrato de Doña Antonia Luisa de Luna y Mora, se aprecian las joyas que eran traídas de Asia y Colombia a la Nueva España para las clases dirigentes del virreinato, quienes eran los únicos que podían tenerlas. Y Dama con Chiqueador muestra la moda de la corte francesa a través de los chiqueadores de terciopelo y un collar de perlas de oriente.

Por último, se muestran los “dechados”, muestrarios con diversas puntadas y que en ese entonces eran las actividades cotidianas para las jóvenes y las señoras, y que llevaban a cabo a lo largo de su vida.