Orientan a 150 jóvenes sobre salud mental en Tancanhuitz
SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 2 de septiembre de 2026.- La inteligencia artificial ya no solo sirve para resolver tareas o redactar trabajos escolares. Cada vez más estudiantes y maestros recurren a estas herramientas para hablar de sus emociones, buscar ánimo o simplemente sentir que alguien los escucha.
Un sondeo incluido en la Encuesta Nacional sobre Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial Generativa (Eniag 2025) encontró que cuatro de cada 10 estudiantes y seis de cada 10 docentes utilizan la IA con fines de apoyo emocional, principalmente ante situaciones de ansiedad, estrés, tristeza o desánimo.
El fenómeno revela una realidad que va más allá de la tecnología: hay integrantes de la comunidad escolar que están encontrando en una pantalla una respuesta que no siempre encuentran en los servicios de atención disponibles.
Entre los principales usos se encuentra la necesidad de desahogarse o sentir que alguien escucha. También se utiliza la IA para buscar motivación o palabras de ánimo, simular conversaciones con alguien que pueda brindar apoyo y, en menor medida, tratar de identificar si una persona necesita ayuda psicológica.
La percepción entre quienes recurren a estas herramientas es positiva. Nueve de cada 10 estudiantes y docentes consideran que la inteligencia artificial les fue útil cuando la emplearon para afrontar alguna necesidad emocional.
Entre los estudiantes que utilizan la IA con este propósito, 61 por ciento son mujeres y 35 por ciento hombres, mientras que el resto corresponde a otras identidades de género.
Pero el dato que más preocupa a especialistas no necesariamente es cuánto se utiliza la IA, sino qué está revelando sobre la salud mental de las comunidades educativas.
La tecnología puede ofrecer una respuesta inmediata, pero no puede sustituir el trabajo de un profesional de la salud mental. Una conversación con un sistema de inteligencia artificial no equivale a un proceso terapéutico, que implica comprender la historia de una persona, su contexto, sus emociones y las herramientas que necesita para afrontar una situación.
Además, existen riesgos cuando la consulta ocurre en escenarios de mayor gravedad. Una persona con pensamientos obsesivos, depresión severa o ideas suicidas necesita atención especializada y humana, no solamente una respuesta automatizada.
Por ello, el uso creciente de estas herramientas podría convertirse también en una señal para escuelas y autoridades educativas. En lugar de mirar únicamente a la IA como una amenaza o una herramienta académica, el fenómeno obliga a preguntarse por qué estudiantes y profesores están recurriendo a ella para hablar de lo que sienten.
El reto, entonces, no consiste solamente en enseñar a utilizar la inteligencia artificial, sino en garantizar que en las escuelas existan orientación, acompañamiento y servicios de salud mental accesibles y oportunos.
La IA puede escuchar en cualquier momento y responder en segundos. Lo que todavía no puede sustituir es algo mucho más sencillo y necesario: que una persona encuentre a otra dispuesta a escucharla y ayudarla cuando realmente lo necesita.
Reproducción autorizada citando la fuente: Quadratín SLP
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