SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 1 de septiembre de 2019.- El ferrocarril en San Luis Potosí llegó en el año de 1888 y con ello tanto la ciudad como el estado comenzaron un importante crecimiento. La capital potosina se volvió el corazón del transporte en el siglo XIX, lo anterior debido a que aquí se concluyó la vía que conectaría México con Estados Unidos: la vía México-Laredo.

La construcción de dicha vía comenzó en Laredo, Texas y en la Ciudad de México al mismo tiempo, pero en direcciones opuestas. En San Luis Potosí se fijaron los últimos rieles para que la máquina con el número 113 fuera la primera en pasar por San Luis Potosí.

Un mes después de su paso, llegó el tren de pasajeros con la llegada del tren presidencial tripulado por Porfirio Díaz.

El primer recorrido entre la Ciudad de México y San Luis Potosí tuvo 21 horas de duración y hasta hubo un accidente en el camino después del primer traslado. Se cuenta que fueron cuatro días de fiesta con los que se celebró la llegada del ferrocarril. El transporte de pasajero se mantuvo hasta el año de 1996.

Los Ortega García

Actualmente de este pasado sólo quedan recuerdos y añoranzas del personal que trabajó en las entrañas de estas máquinas. Tal es el caso de los hermanos Ortega García, Jesús con 37 años de trabajo en los talleres del ferrocarril y José Luis, quien dejó 25 años de su vida entre los rieles de la ruta potosina.

Ambos recuerdan cómo desde niños jugaban en el paso de las vías y cómo soñaban con estar a bordo de los trenes viajando mientras trabajaban y no al revés.

Sus ojos se iluminan cuando repasan con su mente las imágenes de los paisajes, los vagones llenos de gente, los vendedores que subían de estación en estación y el ambiente de seguridad que se respiraba en esa época.

Jesús Ortega, el mayor de los hermanos cuenta como, en la llegada de estos transportes que atravesaban por algunas comunidades, la gente se asustaba e incluso se hincaban a rezar.

Él siempre se veía al frente de la máquina, mientras que el menor de los Ortega García llegó a hacer historia dentro de los ferrocarriles pues fue el fundador del cuerpo de bomberos ferrocarrileros.

Dos fueron los incendios que lo marcaron. Uno cuando logró sofocar junto con el cuerpo un siniestro en una zapatería bastante conocida del Centro Histórico y el otro, un incendio que duro tres días en una de sus bodegas donde perdieron gran parte de las herramientas de trabajo.

Calderón Otero

Otra persona que lleva a los ferrocarriles en la sangre y es la tercera generación que labora dentro de ellos es Carlos Calderón Otero, quien prácticamente creció dentro de las estaciones pues su abuelo y padre trabajaron ahí desde la llegada de la máquina de vapor a tierras potosinas.

Describe con pasión como eran los años donde el ferrocarril vivía con gloria en el país, cómo los andenes se abarrotaban de pasajeros y el ambiente se llenaba del gusto por viajar arriba de estos monstruos de acero.

Los tres jubilados son parte de una familia que no pierde la esperanza de recuperar la grandeza perdida de un transporte que actualmente solamente mantiene tres rutas de tren de pasajeros en México: El Chepe —de Chihuahua a Los Mochis—, el Tequila Express —de Guadalajara a Tequila, Jalisco— y el Tren Turístico Tijuana-Tecate.

Esperan que algún día en la capital potosina se vuelvan a escuchar los silbatos de la locomotora y el emblemático grito de ¡vaaamooonooosss!