Manuel Sánchez buscará la final del San Luis Open ante su público
MORELIA, Mich., 1 de julio de 2026.- Hay partidos que se juegan con los pies y otros que se juegan también con la historia. El México-Inglaterra del próximo domingo en el Estadio Azteca pertenece a esta segunda categoría: un duelo entre la cuna del futbol moderno y una selección mexicana que, quizá como nunca antes en una Copa del Mundo, llega convencida de que puede escribir su propia epopeya.
La clasificación inglesa a los octavos de final terminó por confirmar el escenario más atractivo para el futbol mundial. Los dirigidos por Thomas Tuchel derrotaron con dificultades 2-1 a República Democrática del Congo, en un encuentro donde volvieron a aparecer algunas de las dudas que han acompañado a los europeos durante el torneo: fragilidad defensiva, dependencia de sus figuras y problemas para administrar ventajas.
México, en cambio, llega a la cita en el mejor momento futbolístico de las últimas décadas mundialistas. El equipo dirigido por Javier Aguirre derrotó con autoridad a Ecuador, mantiene una de las mejores defensivas del campeonato y, quizá lo más importante, ha recuperado una virtud que parecía extraviada: la convicción de competir de igual a igual contra cualquier potencia.
La historia favorece ampliamente a Inglaterra. Los británicos conquistaron el Mundial de 1966, acumulan semifinales y finales en la era moderna y cuentan con una de las estructuras futbolísticas más poderosas del planeta. México, por su parte, jamás ha alcanzado una semifinal mundialista, aunque en casa ha construido algunos de los capítulos más memorables del futbol internacional.
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