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Trump, ¡uy que miedo!
En la Inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL, la de este año, se abrió una discusión frontal sobre la política federal en torno a la cultura. El gobernador de Jalisco y el presidente del patronato de la FIL alzaron la voz y fuerte.
Los debates en la plataforma de la FIL han continuado de manera muy intensa e interesante; enhorabuena. La discusión civilizada siempre será constructiva.
A la par, el pasado viernes 29 de noviembre se hicieron públicas las expresiones de la Directora de CONACYT desde el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, UdeG (https://www.eloccidental.com.mx/local/es-momento-de-lograr-consejos-para-construir-un-sistema-nacional-de-ciencia-conacyt-4522282.html).
Se dice que la postura de la Directora de CONACYT fue bien recibida, en términos conciliadores, por el Rector General de la UdeG.
Ahí se reconoció que el presupuesto federal para innovación ha sido bajo, pero se insistió en sólo cinco programas, a saber: Fortalecimiento de la comunidad científica; Apoyo a la ciencia de frontera; Implementación de los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces); Desarrollo tecnológico e innovación abierta, y Acceso universal a la ciencia.
Entretanto, el PEF, en términos reales, se mantiene como hasta el año inmediato anterior (https://sanluispotosi.quadratin.com.mx/opinion/en-terminos-reales-el-pef-para-ciencia-quedo-igual/).
Así, con esos contrastes, la pipa de la paz se pretende encender en el occidente mexicano. Me congratulo por la intención. Empero la realidad muestra que, si bien no se busca la confrontación, cosa buena, no hay apoyo decidido a la ciencia, la tecnología e innovación, CTI, así como tampoco a la cultura.
Son tiempos económicamente complicados en el mundo entero y debe haber disciplina, pero a la vez lo son para invertir de largo plazo, en lo sustantivo, en ámbitos que enriquezcan, no utilitariamente, sino con elementos propicios para las sociedades: en CTI y cultura, pues. El recientemente anunciado plan de inversión pública y privada luce correcto, pero es incompleto.
Otro aspecto de contraste durante los eventos reportados desde la perla de occidente, en el marco de la FIL, el contexto es relevante, es que los dichos y actos sugieren que la dificultad entre CONACYT y la CTI mexicana no lo es tanto como las diferencias entre la universidad mas grande de México y la entidad coordinadora de la CTI federal. Además, está la omisión que los centros públicos de investigación, CPIs, coordinados por CONACYT deberían ser tomados como aliados; esto no está sucediendo.
Este par de situaciones, bajo presupuesto federal y privado combinado con desencuentros sin oficio político de autoridades, coloca desfavorablemente a nuestro país respecto de la CTI mundial, nos pone continuadamente a la zaga.
Ahora bien, es claro que en el periférico sur de la CDMX se halla la Ciudad Universitaria de mayor impacto nacional, pero no es todo lo que hay. El ecosistema nacional para CTI es más rico. En todo el territorio nacional hay grupos con muy alta calidad en CTI. Sería conveniente que la directora de CONACYT continúe conociéndolos y acercándosenos.
También será necesario que la honestidad tenga base en la transparencia y decisiones correctas al designar a los funcionarios. La honestidad es necesaria pero no es suficiente, se requieren las capacidades y la experiencia.
Todo ello envuelto en realidades, hechos tanto como en y datos verdaderos y verificables; sin lecturas a medias ni falsedad en declaraciones.
Un ejemplo de lo que no debe suceder son las declaraciones de algún director de CPI, que en una verdad a medias ha comentado sobre presupuesto del CPI a su encargo. Es un hecho que un presupuesto federal para CPIs se compone de dos partes, la aportación federal y la de recursos propios. Hay que leer completo el texto porque, de otra manera, o se miente o se ignora; ambas son muy riesgosas y combinadas peor aún. Así prevalece que recursos propios deben ser ingresados al CPI para poder ejercer esa parte del presupuesto.
En concreto, las señales son contradictorias. Intención de conciliación y generación de consensos en el occidente, disputas y denostación en lo nacional. Programas para CTI sin presupuesto. Claroscuros sostenidos y reiterativos.