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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 19 de abril de 2019.- El municipio de Santa María del Río en San Luis Potosí se considera la cuna del rebozo. Una prenda se hace de manera artesanal y es conocido a nivel internacional. Esta prenda no puede faltar en una de las tradiciones religiosas más importantes del mundo en Semana Santa, la Procesión del Silencio.
Hace más de 450 años los frailes franciscanos enseñaron a los habitantes de esta zona el cultivo del gusano de seda y de ahí nació la materia prima del rebozo. El señor Omar Ríos Tenorio, de 36 años es originario de Santa María del Rio, se dedica al negocio familiar de su fabricación.
Su bisabuela materna fue quien inicio la elaboración del rebozo, heredó la técnica a su abuela y desde hace 40 años su madre es dueña de la tienda La Mexicana, ubicada en Melchor Ocampo número 341, en la cabecera municipal.
Mencionó que en el negocio familiar manejan tres tipos de materiales: artisela -que es seda artificial-, algodón y seda; los elaborados con el último material son de dos calidades y su precio dependerá del dibujo.
“No tenemos un taller, desde siempre se ha elaborado en casa como nos enseñaron los francisanos, también se contrata a gente externa a la familia”, citó.
Explicó que un reboso de mil 500 pesos -que son los más simples o chalinas- se fabrican entre 20 a 25 días y participan dos personas. El más caro es de seda cuesta 6 mil pesos y son de colección, ya que son piezas únicas y tardan hasta tres meses en realizarlos.
Omar recuerda que personajes de renombre han acudido a la tienda de su familia para solicitar rebozos, por ejemplo, las mujeres que participan en la Procesión del Silencio en la entidad, otro personaje es el papa Juan Pablo Segundo.
“Nos mandó pedir con unas monjitas del Colegio Miguel Ángel, tres chalinas de seda en colores verde, blanco y rojo que sirvieron de fondo para colocar la imagen de la virgen de Guadalupe.
Las recomendaciones para mantener en buen estado los rebozos es plancharlos con un lienzo o plancha de vapor, lavar en tintorería y colocar en las puntas tres ligas para que no se deshaga, porque de lo entonces no tendría compostura.