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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 3 de febrero de 2024.- La falta de cultura vial merma el funcionamiento de la Metrored en la capital potosina.
Con la entrada en funcionamiento de la línea 2 de la Metrored este medio realizó un recorrido por el segundo trayecto de este sistema de transporte público, aunque los autobuses son espaciosos y cuentan con aire acondicionado el principal problema que enfrentan es la falta de conocimiento en cuanto a su funcionamiento.
La ruta 2 de este transporte recorre desde la Alameda central hasta los límites con el Periférico, destaca que el tiempo entre unidades de espera no es mayor de 15 minutos en un día de funcionamiento promedio.
Las personas que abordan las unidades desde la base encuentran que toda la zona de Fray Diego de la Magdalena cuenta con un parabús elevado en el que usuarios abordan las unidades en un espacio destinado para ello, pero en el que intervienen las unidades de transporte de las rutas tradicionales.
Una de las dudas más recurrentes de los pasajeros radica en conocer si tiene costo el transporte, si bien es cierto aún no tiene costo, los usuarios dinero en mano tratan de pagar, pero la unidad únicamente está equipada con un lector de tarjetas en el área del chofer, por lo que la gente aborda sin mayor problema en las estaciones, sin embargo, el abordaje se debe dar por la parte delantera del camión y por la parte central se debe bajar, pero los usuarios lo desconocen, por lo que el operador debe primero abrir la puerta delantera y posteriormente que los usuarios identifican por donde deben abordar procede a abrir la puerta de en medio.
Terminando la avenida Fray Diego de la Magdalena no existen paradas con un parabús designado, sino únicamente letreros en color azul que señalan que ahí se detiene un camión, sin especificar que es de la Metrored, siendo confuso para los usuarios saber la zona de abordaje, pero los más ávidos preguntan a la gente que los auxilia rápidamente.
El tema de la distribución de la unidad, que es de piso bajo hasta la mitad y de piso alto hacia la parte trasera, genera un cuello de botella de usuarios que no suben a las partes altas de la unidad concentrándose todos en el centro y esperando que las personas con discapacidad no aborden porque el espacio se ve reducido.
En el tema de la discapacidad, las unidades de piso bajo están diseñadas para que una persona en silla de ruedas aborde aun cuando las calles de la ciudad no siempre permiten el abordaje.
En nuestro caso verificamos que una persona con discapacidad abordó la unidad en una conocida tienda de abarrotes sobre Avenida de la Paz, en donde el operador mediante un altavoz indicó el procedimiento a seguir para que los usuarios permitieran el abordaje de la persona, por lo que el chofer detuvo la unidad, descendió, bajó una rampa y logró subir a una persona en silla de ruedas.
En general el funcionamiento es bueno, la unidad no es ruidosa y se informa las próximas estaciones, aunque algunos usuarios aún llegan a utilizar el timbre pensando que si no lo oprimen la unidad no se detiene, es en este recorrido que observamos estas deficiencias que mejoradas podrían generar un mejor uso de la unidad.