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Trump, ¡uy que miedo!
Después de siglos de discusiones filosóficas, la humanidad aún no se pone de acuerdo en cuanto al significado que tiene el concepto de la verdad. La verdad es, al mismo tiempo, una ilusión y tal vez la única realidad. La verdad va mutando de acuerdo con el consenso de la humanidad. Ayer el mundo era plano, hoy es redondo y mañana vuelve a ser plano otra vez. Los dueños de las verdades también cambian constantemente. A veces resulta que la verdad es propiedad de unos pocos, y otras veces es propiedad de muchos. A veces la propiedad de la verdad pasa a manos del poderoso, y a veces la verdad no tiene quien la controle. Todo va variando constantemente y mutando.
La ciencia es el camino hacia la verdad. Es el camino más certero que tenemos. Pero no quiere decir que no intentemos llegar a la verdad por otros métodos. Recientemente, un amigo presentó una estupenda pieza de divulgación sobre la inteligencia colectiva. Y citando fuentes, explicó que la única forma en que nuestra inteligencia se convierta en colectiva es por la facilidad que tiene el ser humano para creer y crear mitos. El mito del dinero, el mito de la ley y, por supuesto, el mito de la religión. Constantemente y a veces inconscientemente, nos ponemos de acuerdo para creer en cosas que en otros tiempos serían impensables.
También de esa misma manera dejamos de creer en varias cosas que dábamos por ciertas hace poco. Caen en el olvido dioses y se eligen como nuevos ídolos personajes o conceptos que parecerían sacados de la ficción. Los mercaderes de la verdad a veces tienen cara y nombre. A veces tienen fuerza y respaldo. A veces solo piden nuestra fe. Quienes se oponen a muchos de estos divulgadores de la verdad los llaman charlatanes.
Este monero lo ha hecho con políticos cuyas verdades a medias, ridículas o increíbles merecen ser delatadas. Pero en estos tiempos en que la humanidad parece no distinguir entre «creer» y «saber», es difícil intentar desvelar la verdad con las cortinas que nosotros mismos, como humanidad, le hemos fabricado.
En una reciente audiencia del Senado de Estados Unidos, un exmilitar afirmó haber visto restos biológicos en un aparato que se podría decir que era una nave, y que estos restos definitivamente no eran humanos. Los norteamericanos, orgullosos dueños de Hollywood y manipuladores de las verdades históricas, casi como un deporte nacional, le dan mucha seriedad a este tipo de audiencias, por lo que no parece que estén jugando con este tema. Y dichas afirmaciones, que hacen suponer que a la Tierra llegó alguna vez vida extraterrestre, tomaron por asalto las redes sociales y fue tendencia al menos en Twitter.
El ufólogo más famoso de México, Jaime Maussan, se vio positivamente salpicado por esta noticia, y aunque no se le da una certificación total a lo que ha expuesto toda su vida, estas recientes declaraciones nos dejan pensando si cada charlatán y cada aparente fraude no deberían de entrar nuevamente en la tela de la revisión.