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Clausuran predio insalubre que operaba en Fracción Rivera
RIOVERDE, SLP., 21 de febrero 2021.- El ejido de El Jabalí, en este municipio, es conocido por ser administradores del Parque Estatal Media Luna, pero antes de brillar su actual joya natural, fue una de las siete haciendas más importantes de la región antes de la Revolución Mexicana.
A partir del siglo XVII, el desarrollo y rápido crecimiento de las estancias permitió el nacimiento de las siete haciendas principales en la cuenca del Rio Verde, al sur El Jabalí, y Santa Teresa; al oriente, El Potrero (La Boquilla); al norte Diego Ruiz y Angostura, y al poniente, San Diego y Ojo de Agua de Solano.
En 1730, el capitán don Bernardo Lasso de la Vega y Ponce de León compró la estancia de Nuestra Señora del Rosario del Jabalí y poco a poco las propiedades colindantes, formando con ella la hacienda que posteriormente se llamaría indistintamente El Jabalí, que contenía en su perímetro el manantial la Media Luna, cuyas aguas formaban un pantano y no eran muy utilizadas por el dueño anterior. Don Bernardo introdujo un sistema de riego y una plantación de caña de azúcar, lo que ayudó a desecar los pantanos.
Los diferentes propietarios de El Jabalí fueron grandes ganaderos, comerciantes, mineros y capitanes de las milicias de la frontera chichimeca, y estuvieron muy relacionados con el Alcalde Mayor de San Luis Potosí y con los altos funcionarios de la Ciudad de México.
A mediados del siglo XVIII inició el cultivo de la caña de azúcar, y para regar sus cañaverales excavó dos canales que derivaban agua de la Media Luna, lo cual paulatinamente fue creando problemas que duraron decenas de años.
Para 1800, haciendas tan grandes en población como la de Cárdenas y El Jabalí, que contenían casi igual censo a las localidades como la cabecera de partido, incluso superaban a la villa de españoles del Dulce Nombre de Jesús.
Una parte del casco de la hacienda, fue construida por don Bernardo Lasso de la Vega Ponce de León y agrandada después de su muerte por su hija única doña Ana Lasso de la Vega y Ponce de León, quien también construyó la capilla de la misma, y que por la inscripción sobre la puerta, data de su terminación, en el año del señor de 1810.
Esta hacienda no escapó al fraccionamiento por las sucesiones hereditarias, ni al proceso expropiatorio del agrarismo. En 1834 se desprendió San José del Tapanco; también Plazuela por asuntos de herencia, constituyéndose haciendas independientes.
Las haciendas fueron la base de la economía de la región. El Jabalí, San Diego y Ojo de Agua de Solano, tuvieron las mejores tierras.
La hacienda de El Jabalí fue intervenido por tropas carrancistas en 1916, por ser propiedad del ex porfirista Pablo Escandón y Barrón, y el Gobernador Federico Chapoy ordenó se sacaran de la hacienda entre siete y ocho mil hectolitros de maíz para poder abastecer la entidad.
Para junio de 1922 el general Saturnino Cedillo dirigió una carta al Presidente Plutarco Elías Calles, en donde le explica que los vecinos de El Refugio habían solicitado una dotación de ejidos, mediante trámites legales para afectar las haciendas de El Jabalí y San Diego, quienes en represalia les habían quitado las tierras que cultivaban desde hacía tiempo, para lo cual les indicó que siguieran sembrándola y siguieran entregando la parte de cosecha que tenían asignada, explicando que se había tomado esas atribuciones por las necesidades del momento, suplicándole interpusiera su influencia ante la Secretaría de Agricultura y Fomento para que todo se pudiera arreglar. De inmediato respondió el Presidente Calles que las medidas fueron muy acertadas y de toda justicia, para zanjar esas dificultades y que se dirigirá al Secretario de Agricultura para que se procediera a la dotación de esos ejidos.
La hacienda de El Jabalí quedo prácticamente desmantelada durante los años de gobierno de Aurelio Manrique, sin sus tierras de riego y con varios juicios de amparo entablados simultáneamente por diversas razones.