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Trump, ¡uy que miedo!
Con el tope a comisiones que cobrarán las Afores a las cuentas individuales de los trabajadores, aprobado en el Poder Legislativo, “se le da la puntilla” a una de las reformas más neoliberales de los últimos 5 sexenios presidenciales y con ello se busca que el trabajador tenga un mejor monto de retiro después de los 60 años.
Ese tope estimado en 0.54%, el promedio aritmético de las comisiones que se cobran en EEUU, Chile y Colombia (¿porqué sólo esos países? Me quedo la duda) sin duda hará que con los meses y años se den fusiones entre Afores, reducción de plantillas de ventas y de costos de operación, al quitarle a esta industria un importante pastel de las ganancias.
No sólo el cancelado aeropuerto de Texcoco fue la punta de lanza para dar el manotazo en la mesa por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador a la IP, y con ello dejar en claro quien manda, también está reforma a las pensiones da un mensaje bastante claro de reversa a las políticas neoliberales que tanto critica en las mañaneras el primer mandatario. El inicio de fin de estas políticas antipopulares, dicen desde Palacio Nacional.
Y desde luego que la reforma a las pensiones ayudará a mejorar la pensión de los trabajadores y a que mas gente tenga derecho a la misma al disminuir las semanas de cotización (de 1250 a 1000 pasando por 750), incrementar el porcentaje destinado a la vejez (pasar del 6.5% a poco más de 15%) y subir la llamada tasa de reemplazo, entre otras características de esta nueva ley que modifica a la creada en 1997 y que sustituyo a la original de 1973 en su momento.
Los empresarios en mayor medida, y el gobierno federal en menor, sostendrán esta mejoría que será gradual, empero, la corresponsabilidad de los trabajadores se mantiene nula al no comprometerlo con algún tipo de ahorro obligatorio y no se toca con el pétalo de una rosa la posibilidad de incrementar también la edad de retiro, aunque la esperanza de vida cada década sea mayor.
Las Afores, que aparentemente pierden con el tope a comisiones, y las que sobrevivan con los años, administrarán más miles de millones de pesos al subir la aportación obligatoria; las administradoras ahora, en nuevas circunstancias, tendrán que captar las cuentas individuales de los trabajadores con nuevas estrategias comerciales, siendo la principal, el rendimiento que generen sus oficinas de inversiones; sin duda, esa parte beneficiará en mucho al trabajador y disminuirá los traspasos a Afores de menores rendimientos. Algo común hoy en día.
Bien por el gobierno federal y los legisladores que cambian el modelo de 1997 que, sabemos, no funciono; y no opero bien porque, independientemente que los rendimientos han sido atractivos a lo largos de los años, millones mexicanos no se iban a poder pensionar antes de esta reforma 2.0 y millones más no lo harían con los años al tener México una rotación laboral bastante fuerte, algo que complica todo, además de que, sabemos, los salarios reales de los trabajadores no eran reportados ante el IMSS en detrimento de las aportaciones al retiro y que se busca revertir con la futura reforma al outsourcing.
¿Alguna duda que las políticas neoliberales están viviendo su fin en el gobierno lopezobradorista?