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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 1 de noviembre 2020.- La presidenta de la organización Nueva Luna, Marcela García Vázquez, indicó que el 80 por ciento de las mujeres recluidas en los centros penitenciarios del estado, están relacionadas a delitos del crimen organizado, tales como narcotráfico, venta de droga y secuestro, pero consideró que su culpabilidad y participación en dichos ilícitos se debe a varios factores como la falta de educación, un mal ambiente familiar y relaciones con hombres que las dejaron a cargo de hijos, amén de la falta de oportunidades para su desarrollo y trabajo.
“La mayoría de estas mujeres son madres, jefas de familia que se quedaron con los hijos al sufrir o vivir una ruptura con el padre, ya sea que hubieran estado casadas o juntadas; la otra es que fueron embarazadas y el hombre no respondió a la paternidad; además de tener un bajo nivel educativo, porque la mayoría apenas estudió la primaria y muy pocas la secundaria, por eso estas condiciones de preparación no les da acceso a un empleo digno y bien remunerado”.
Otro aspecto es que son jóvenes, ya que sus edades oscilan entre los 19 y los 28 años, y son originarias de colonias de alta marginación, propicias para que la delincuencia organizada as reclute, enganchándolas bajo una relación romántica de pareja.
“Ahí es donde reinan las organizaciones criminales, lo que ellos hacen es enamorarlas, para que, a través de un ficticio amor romántico, se involucren con ellos y las utilizan para cometer los crímenes, realmente no hay maldad en ellas, sino hay un amor, delinquen por amor”.
SON MAL DEFENDIDAS
En lo que respecta a las condenas y procesos penales de mujeres que forman parte del crimen organizado, Marcela García explicó que los defensores de oficio carecen de perspectiva de género, desconocen los tratados internacionales bajo los cuales deben de ser procedas, además de que acusó a los Ministerios Públicos de tomar más en cuenta la presión social y las castigan más que a un hombre.
“A los Ministerios Públicos les gana más el prejuicio social y son castigadas con mayor rigor que un hombre por el hecho de ser mujeres, existe un gran número de jueces y juezas, que cuando tienen un caso le dan más privilegios al hombre y lo justifican más, les dan menos penas que a las mujeres, se juzga de manera subjetiva por el hecho de ser mujeres, sus condenas se alargan, o bien tardan más en resolver su sentencia”.
VIOLENCIA Y DEPRESIÓN
Por otro lado, la también consejera consultiva del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), refirió que las condiciones dentro del penal para ellas son deplorables y violan sus derechos humanos básicos en un ambiente violento y les generan depresiones graves.
“No tienen derecho al disfrute, goce y respeto a sus derechos humanos, los básicos y fundamentales que contempla el sistema de reinserción social en el nuevo sistema de justicia penal; en la cárcel, a través de la garantía de los derechos humanos, deben tener acceso a educación, capacitación, desarrollo de habilidades, deporte y trabajo”.
Marcela García agregó que las mujeres que están encarceladas enfrentan condiciones de vida muy difíciles previas, cuando son libres.
“Si afuera las mujeres no tienen oportunidades, se enfrentan a la depresión y el descuido de su sexualidad; esto lleva a que se embaracen con facilidad dentro del penal y tienen estados de depresión graves y severos”.
Sobre esto, la presidenta de la organización Nueva Luna, explicó que la cultura social de la mujer se desarrolla en un entorno de violencia y rivalidad, “además el Covid vino a agudizar toda la problemática que viven las mujeres dentro de la cárcel”.
La también activista informó que el empleo para las mujeres en prisión deja mucho que desear, pues actualmente solo una empresa ofrece trabajo, pero solo a 15 mujeres, señalando con esto que se carece de más oportunidades para quienes tienen diferentes gustos y aptitudes, además de capacitaciones que permitan desarrollar las habilidades de cada una de las internas.
“El sistema es indiferente a identificar las habilidades que las personas traen y en esa medida, implementar capacitaciones; hay falta de espacios y creo que tendría que haber más diversidad de actividades laborales por medio de capacitación y con facilidades para su distribución”, concluyó.