SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 21 de julio de 2019.- El sonar de las campanas está presente en los instantes más importantes de miles de personas: de quienes se casan, son bautizados, reciben un último homenaje al morir, y en muchos otros momentos. Se dice que las campanas son la voz de Dios para llamar a que sus fieles se reúnan. Por medio de ellas el pueblo es convocado.

Las iglesias comúnmente tienen un campanario; en el caso de la Catedral Metropolitana de San Luis Potosí, que no sólo tiene una campana mayor en su torre sur sino además, es uno de los pocos espacios que cuenta con un carillón o carrillón, un instrumento musical medieval compuesto por una serie de campanas con las que se pueden ejecutar un sinfín de melodías por medio de una especie de teclado. En términos simples, el carillón es un piano u órgano aéreo que se toca con los pies en la parte baja donde tiene su pedal, y en la superior con los puños completos, debido al gran tamaño de sus teclas.

El carillón de la Catedral de San Luis Potosí, es considerado una auténtica obra de arte. Fue fabricado en Holanda e inaugurado en San Luis Potosí el 3 de noviembre de 2010 para conmemorar el Centenario de la Revolución Mexicana, el Bicentenario de la Independencia y el aniversario de la fundación de la ciudad.

El instrumento está compuesto por 36 campanas de bronce aleado con otros metales preciosos que elevan la calidad del sonido; su estructura completa pesa 16 toneladas y por si fuera poco, es el único en México y de los pocos en América Latina que puede tocarse de manera automática por medio de un tablero electrónico que se controla vía remota desde Holanda; pero también de forma manual.

El padre Efraín Moreno Aguirre, actual rector del Seminario Mayor de San Luis Potosí, fue Sacristán de la Catedral Potosina en el año 2010 y principal testigo del esfuerzo que realizaron los diferentes niveles de gobierno y la sociedad civil para concretar la instalación del carillón, luego que un siglo antes quedara pendiente el deseo del cuarto obispo de la entidad, Ignacio Montes de Oca, por instalar uno.

De hecho, aún quedan en la Catedral algunas campanas que serían utilizadas para construir el carillón en el siglo anterior, lo cual ya no fue posible debido a que estaba el movimiento armado de la Revolución de México.

La inauguración del carillón se efectuó con un concierto del presidente de la Federación Mundial de Carillonistas con sede en Chicago, Illinois, Wylie Crawford, acompañado por la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, quienes en perfecta armonía interpretaron como primera melodía la famosa Acuarela Potosina.

Tiempo después se realizaron algunos conciertos a cargo de cinco jóvenes potosinos que fueron adiestrados por Wylie Crawford; de ellos, únicamente se mantiene vigente Malkuth Zavala Díaz de León, integrante de la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí que actualmente es la única persona capacitada para tocar el carillón con sus manos y pies.

Para Malkuth, tocar este instrumento es aprovechar y sentirse orgullosa de la riqueza cultural que hay en San Luis, además de que su cuerpo y su alma vibran con cada movimiento que hacen sus puños y sus pies para hacerlo sonar.

Cada hora, todos los días, el carillón de la Catedral suena para anunciar el avance del día y en su caso, las llamadas a misa. Al mediodía y a las 6:00 de la tarde, siempre se toca el Ave María. El resto de las melodías, dependiendo de la temporada del año pueden variar, en temporada decembrina por ejemplo, se programan villancicos.

Una de las inquietudes de Malkuth y de quienes se involucraron en el proyecto de la instalación del carillón, es que se pueda retomar la realización de conciertos, lo cual es complicado al no contar con un instrumento entrenador para hacer ensayos, sino que hay que practicar directamente en la torre de Catedral.

Sin embargo, tampoco es una idea imposible y por ello esperan que las autoridades de cultura del Estado y del municipio puedan promover los conciertos.

Mientras tanto, vale la pena como habitantes o visitantes de la ciudad de San Luis Potosí, detener por instantes la inercia de la vida frenética y cotidiana, para prestar atención al sonido pacífico de las campanas del carillón, un tesoro único de los mexicanos.