SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 10 de julio 2019.- Si el próximo jueves no hay una respuesta favorable del delegado federal de Programas Integrales de Desarrollo, Gabino Morales Mendoza, ejidatarios del municipio de Villa de Reyes amenazaron con desalojar a la gente de la empresa Fermaca, a cargo de un gasoducto que no quieren en el lugar.

El líder de los ejidatarios, Juan Ramón Aguilar aseguró que mientras se llega a un acuerdo con las autoridades, se mantendrán en paz con Fermaca, pero de no ser satisfechas sus demandas, los habitantes harán justicia por su propia mano.

«Si no se da algo concreto o específico para que esto se arregle, pues estaríamos ya buscando de manera directa desalojar a esta gente, porque de manera legal hay una orden judicial para Fermaca de que detenga sus actividades, pero no respeta la orden del magistrado del Tribunal Agrario y, no nos queda más que buscar la ayuda de la fuerza pública o si no, desojarlos nosotros mismos. Esta orden se firmó hace más de mes y medio y todos los días violan y se burlan de la ley», denunció.

Luego de la manifestación que realizaron ejidatarios de Villa de Reyes y Villa de Arriaga en las instalaciones de la Secretaría del Bienestar en esta capital, Juan Ramón Aguilar comentó que se pudo entablar diálogo con el secretario de Gabino Morales, quien no estuvo presente por compromisos de trabajo.

En dicha plática, el funcionario se comprometió a atender las demandas este jueves.

«Después de plantarnos afuera de las oficinas de la Secretaría del Bienestar, el delegado no nos pudo atender porque se encontraba de trabajo en otros municipios, pero a través de su secretario quedó concretada una reunión para el día jueves a las 12 del día”, anunció.

Aguilar adelantó que ahí estarán los ejidatarios “para darle seguimiento a nuestra problemática y una solución de manera pacífica con la empresa del gasoducto Fermaca”.

Esto, a pesar que hubo ofertas para comprarles tierras a los ejidatarios, lo que calificó de una actuación desleal.

Subrayó que esto viene a complicar más la situación de sus tierras, debido a que parte de ellas están consideradas como zona de desastre y en palabras del líder ejidatario, el personal de la empresa está actuando con alevosía y ventaja para despojarlos de lo que les pertenece.